Al escucharle diseño encierra dos  palabras: pasión y sensibilidad, Marco Larrea ha creado su carrera de arquitecto paisajista de la mano con la firma EDSA, a lo largo de los años y la conclusión de exitosos proyectos por América hace un repaso de los enfoques vitales de una arquitectura sustentable y verdaderamente eficiente.

Texto: Mariana Sáenz Mora || Fotografías: Ignacio González Leon-Paez / Marco V. Larrea, EDSA

Treinta años de desarrollo profesional, la ideología de Marco Larrea, gerente en Larrea Studio y miembro de la firma EDSA, ha estado siempre enfocada en la riqueza de una perspectiva amplia, evaluando variable por variable, junto con su equipo para cada proyecto. Ya sea en América o Europa, para este exitoso arquitecto todo parte de dos realidades fundamentales: la visión del cliente y la realidad del medio en el que se va a colocar el proyecto.

Los espacios exteriores en sus planos no se contemplan como áreas independientes, sino que se integran desde la configuración interna como puntos de referencia. “Esa es justamente la meta del paisajista, el notar las cosas macro hasta los detalles pequeños para que funcione todo elemento en un solo conjunto. He aprendido que el conocer el detalle del proceso constructivo, la historia y la cultura del sitio te da una puerta más amplia a la creatividad”, expresa Larrea.

Guacalito de la Isla
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Interconexión de elementos

Una vez que se cuenta con el campo, sea de hectáreas o más pequeño, frente al mar o en medio de una ciudad, para Larrea esto significa casi zona libre para su concepto paisajista. Inicia con un análisis exhaustivo, muchas veces acompañado de un especialista si se requiere, recabando datos históricos, culturales además de los ya tradicionales como los topográficos, esta visión minuciosa  pasa a formar el conjunto de elementos a considerar. La funcionalidad a plazo se ve muy relacionada, Larrea tiene muy presente la libertad de la naturaleza y que la mejor opción es adaptarse a ella.

Es importante concebir que cualquier desarrollo debe dejar un legado a la región y a la cultura del lugar, sin copias ni con ideas preconcebidas. Es importante que el resultado tenga ese sentir autóctono para que las sensaciones y el confort sean parte del ambiente propio.

Guacalito de la Isla
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De éxitos y referencias

Una trayectoria tan amplia siempre se ve marcada por proyectos icónicos, uno de ellos ha sido el Hotel Pont Royal en Francia.  Ubicado cerca de Paris, sitio de aire rural donde no eran comunes los complejos residenciales y no se habían hecho antes.

Según relata, se deseaba un proyecto con un estilo autóctono capaz de mezclarse con el paisaje y elementos ya existentes como la iglesia y el estilo del pueblo. Un panorama muy propio que a su vez debía jugar en un terreno con tres lagos. “Al principio fue difícil, era una firma americana trabajando en el sur de Francia, pero al paso a paso fue gustando tanto. Un proyecto de capital francés que logró su venta al cien por ciento, que logró ser una comunidad moderna con un paisajismo que salvaguarda el aire del pueblo del sur”, detalla Larrea.

La capacidad de visualizar cada contexto como una pieza de un todo le ha permitido ser un paisajista cosmopolita, viajado por diferentes países con el objetivo de crear unión entre el lenguaje del exterior, lo tradicional y la construcción. El respeto por lo natural le ha liberado de sentirlo como  imposición para incorporarle en el plan maestro y le ha dado la flexibilidad de diseñar uniéndolos, esto a su vez ha sido no solo una gran ventaja para vistas espectaculares, sino que ha incidido en la experiencia de quienes habitan o visitan las residencias y los hoteles.