Más allá de tener los conceptos en la mente, es la labor de convertirlos en realidades, Entre Nos Atelier tiene esa cualidad como huella dactilar, ningún trabajo se convierte en una nebulosa.

Texto: Mariana Sáenz Mora. || Fotografías: Andrés Vargas Retana.

Es un colectivo de diseño y arquitectura que desarrolla propuestas de impacto social conjuntamente con la participación activa de sus clientes. El origen del proyecto data en 2010 con los arquitectos Michael Smith Masís y Alejandro Vallejo Rivas,  desde ese año no se han detenido.

Entre Nos Atelier

“Nos gusta emprender proyectos con impacto social, centrados en el usuario, colaboración, participación y empoderamiento ciudadano. Los proyectos no se gestionan de desde ‘cero’, se adhieren a iniciativas preexistentes con la intención de facilitar procesos de diseño”, dice Smith.

Su labor también se ha centrado en la docencia en universidades de Latinoamérica, el desarrollo de investigaciones en sistemas prefabricados eficientes y de bajo costo, diseños del Manual para el programa de la Red de Cuido de Costa Rica, Centros de Cuido para el Desarrollo Infantil (CECUDI), proyectos de soporte comunitario en áreas indígenas y asentamientos de escasos recursos, un ejemplo clave es la Cueva de Luz para el Sistema de Formación Artística e Integración Social en La Carpio, entre muchos otros. Precisamente este proyecto en el 2016 es reconocido con una mención en la Bienal de Diseño de Madrid, siendo además el proyecto más grande en madera de la región.

Vistas a la realidad

“La arquitectura que está informada de la gente, de sus necesidades debe tener un proceso riguroso y ético que tenga etapas de acompañamiento que el arquitecto sea una herramienta fundamental y una pieza de unión en el mejoramiento del hábitat, no podemos ejercer con el único enfoque del dinero, sino que la gente merece servirse de nuestro conocimiento”, explica Vallejo.

Una filosofía bastante fundamentada en el equipo, pues  Smith expresa que la arquitectura debe promover espacios con lógicas al contexto, que dinamice y nutra los insumos que hacen desarrollarse a las ciudades, debe ser un factor que impulse la productividad, a la evolución.

Justamente esto remonta a uno de los proyectos más emblemáticos de Entre Nos: Centro de Capacitación de Käpäcläjui. Un proyecto que llegó a ser ganador de la Bienal de Buenos Aires en el 2015, al tiempo que fue galardonado como el proyecto más sostenible según la Cámara Costarricense de la Construcción. Finalmente ya el 2016 este mismo proyecto gana una mención de honor en el premio Latinoamericano Oscar Neimayer.

“Lo importante no son los reconocimientos, sino destacar que es un proyecto que se construye con capital del estado y ha dado la oportunidad de poner en el mapa a una comunidad empoderada que trabaja día a día por el desarrollo de su comunidad indígena”, añade Vallejo.

Se trata de diseño inclusivo donde el centro forma parte de un sistema estratégico de integración rural que a parte de buscar fortalecer la comunidad con proyectos sustentables  proyecta la inclusión de redes de puentes peatonales que facilitan el acceso en momentos climáticos críticos del año y funciona además como albergue.

En detalle el proyecto del Albergue cuenta con 420 m2 distribuidos en una nave lineal  qu8e además incluye en su primer nivel oficinas administrativas, salón multiusos, comedor, cocina, servicios sanitarios, centro de computo y biblioteca. Aprovechando las dimensiones de doble altura cuentan con un mezanine que se usa como refugio temporal.

“En cuanto a la perspectiva sensorial el proyecto representa un proceso en constante evolución. Desde las intenciones arquitectónicas puestas en el anteproyecto, que discutían acerca de cuerpos espaciales ligeros, transiciones sutiles entre espacios interconectados mediante capas o veladuras con una relación directa hacia el exterior”, detalla Vallejo. Destaca el traslape reticulado de los ‘petatillos’ entre diversos planos de transición vertical, generando una sensación visual de movimiento o efecto Moiré.

Entre Nos Atelier Portada

La gradiente de intimidad y sensación de cobijo parcial, se puede percibir entre aposentos o durante  el recorrido interior-exterior mediante ‘veladuras’ en la evolvente. Estas se materializan mediante paneles ensamblados como tejidos traslapados de maderas de múltiples tonalidades, anticipando gradualmente lo que se puede encontrar hacia donde se transita.

Todo está en el enfoque

Sus cátedras fuera (Asia, Europa, América) y dentro de Costa Rica les han nutrido de una visión sólida y real. Desde esta experiencia para Smith y Vallejo, la región tiene gran poder para el diseño, uno que se proyecta aunado a una arquitectura con cualidades bien definidas, escala y materialidad, con esa identidad que le da especialidad.

“Duele saber que en muchas partes del mundo no saben la calidad de la arquitectura que se está haciendo en Centroamérica. Muchas oficinas y colectivos están compuestos por profesionales muy especializados y conectados a redes de instituciones y universidades de las más importantes en nuestro medio, esto hace que lo que se esté proyectando lleva un sustento critico-teórico que promueve una arquitectura pensante que da marcha al concepto de construir país”, detallan ambos.

Y es así, la construcción y reafirmación de la arquitectura regional, la costarricense dentro de esta, se está convirtiendo en un referente. El enfoque social y participativo ha vuelto la vitalidad a la conceptualización de los proyectos en sí.

 

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