Vibración, emoción, conciencia, idioma, el color es el poder principal de la obra artística, se adueña de la comunicación, le da soberanía a la interpretación, sin embargo; es un procedimiento tan natural y espontáneo…

Texto: Mariana Sáenz Mora || Fotografías: Catalina Delgado

Para Fabio Herrera, artista plástico costarricense, el color se difumina en su vida, posee la ventaja que nunca se convertirá en algo cotidiano. “Tras más de 45 años de vida en el arte, el color siempre me enseña, pasa de una transparencia a un elemento de reacciones”, detalla Herrera.

Conforme su carrera ha ido evolucionado, la relación del color como lenguaje se ha transformado, influye directamente en un elemento de diversión, más libre, sin una visión simplista de estética. Es el idioma de cada obra, alegoría que el mismo artista explica, el color desempeña el mismo papel de la plumilla del poeta. Y hasta algunas veces puede llegar en el camino constructivo de una obra a manifestar voluntades nuevas.

Para Herrera no existe una verdadera tendencia del color, él lo analiza como una estrategia mercadológica alimentada por el exceso de consumo. El color, como tal, es un elemento fluido que no se le puede atar de tal manera.

Ana

“No existen espacios en blanco, si uno analiza a filósofos, el mundo del color es el único mundo infinito, el único capaz de abrir un espectro universal, convierte cualquier superficie en un juego de luz, pigmentos y ondas con sus propias realidades para ser analizadas, interpretadas, observadas”, explica Herrera.

Para la composición, cualquiera que sea, el artista considera que comprender y organizar la energía cromática es lo que marca la diferencia. La organización mental con la que un arquitecto, un interiorista y un pintor plantean el uso de cualquier color siempre dará un idioma completamente distinto aunque se hable del mismo espacio o superficie.

“Los artistas sobrevivimos a nuestras inquietudes creativas, buscamos siempre el equilibrio, para luego compartir el resultado con otros, pero durante todo el proceso es una creación espontanea libre de formalidades, y esta se alimenta por la actitud el color”, concluye Herrera.

Espontáneo